La impresión 3D impulsa a las pymes para asumir grandes proyectos

En las puertas de la cuarta revolución industrial, la impresión 3D se presenta como una de las tecnologías más prometedoras y de mayor impacto en la economía, suponiendo una interesante apertura de nuevas posibilidades especialmente para las pymes. Según los datos recogidos por el Observatorio Permanente de Fabricación Aditiva, OPTFAIN, las empresas proveedoras de servicios de impresión 3D experimentarán un crecimiento del 25% anual hasta el año 2020. Y se calcula que dentro de cinco años el 41% de las empresas industriales cooperarán con algunos de estos proveedores de servicios, mientras que el 25% habrá implantado sus propios sistemas.

A juicio de los analistas del observatorio, la mayor facilidad de acceso a la impresión 3D que está impulsando este crecimiento se debe principalmente al abaratamiento de costes y al desarrollo creciente de múltiples soluciones para los distintos sectores industriales. Todo esto, además, es lo que está permitiendo aumentar la competitividad de aquellas pymes que deciden apostar por la impresión en 3D, siendo éste el factor que más está contribuyendo a la reactivación de las economías locales y a una mayor democratización de la producción.

Esta realidad hemos podido verla con detalle recientemente detrás del proyecto de reconstrucción de una réplica a escala de la mayor refinería de Europa, situada en Escombreras, para la multinacional energética Repsol. El trabajo ha sido llevado a cabo por Tikoa, una joven empresa dedicada a la impresión 3D, en colaboración con Cultural Media.

Debido a la complejidad y los requerimientos del proyecto, solo unas pocas empresas de gran envergadura y muy especializadas podían haber hecho frente a su elaboración. Sin embargo, con el conocimiento adecuado de las posibilidades de la impresión 3D y el asesoramiento del Observatorio OPTFAIN, Tikoa no sólo fue capaz de realizar una fiel reproducción de la refinería, sino que además supuso un ahorro en costes de cerca de 50.000 € para Repsol.

La maqueta resultante es única en el país por sus características, ya que está realizada íntegramente mediante impresión 3D y ha sido capaz de reflejar fielmente los complejos elementos de la refinería con un nivel de detalle milimétrico. Cuenta con una superficie de 49.610 centímetros cuadrados y un total de 1200 piezas que integran un sistema interactivo por retroiluminación que reproduce los distintos procesos que ocurren en cada parte de la refinería.

Para lograr llevar a cabo este proyecto con las exigencias de calidad requeridas, esta joven empresa ha contado con el seguimiento y el asesoramiento del Observatorio OPTFAIN de Fabricación Aditiva, que cuenta con más de 25 expertos en diversas disciplinas relacionadas con la impresión 3D. Al tratarse de una tecnología con posibilidades tan diversas, poder recibir un buen asesoramiento se convierte en uno de los factores clave a la hora de que una pequeña o mediana empresa pueda aventurarse a desarrollar proyectos de gran magnitud con seguridad, ya que nos permite contar con una elaboración rápida de presupuestos y con una detallada planificación con lo necesario para llevar el proyecto a cabo.

Los beneficios, en estos casos, además de ser notables para las partes implicadas (por la reducción de costes y la disminución de tiempo), también aportan un impacto positivo en el entorno, debido al aumento de posibilidades para empresas más cercanas, que conlleva también una disminución en las necesidades de transporte. A juicio de Francisco Piqueras, CEO de TIKOA: “en los próximos años un gran número de profesionales usarán estas tecnologías a un coste cada vez más asequible, permitiéndoles recuperar una mayor capacidad en la producción de objetos, que hoy se concentra en los grandes capitales, ayudando a impulsar el desarrollo de las pymes y de las economías locales como consecuencia”.

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2018-07-09T15:07:00+00:00

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