Peligros de la fabricación profesional de Impresoras 3D ¿Qué ocurrió con Pirate 3D?

¿Te suena la impresora Buccaneer 3D?

Fue la impresora 3D con diseño inspirado en Ives Jony que nunca se llegó a producir. Con un elegante cuerpo de aluminio, carcasa lisa, cristal acrílico transparente, etc. La cual consiguió un gran récord, 1,3 millones de dólares de financiación en Kickstarter para ser producida.

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Este éxito se debió a que la mayoría de consumidores nunca habían visto un equipo de estas características a un precio tan bajo. Se ofertó por 347 dólares cuando la impresora más conocida del momento, la Replicator 2 de Makerbot costaba más de 2000 dólares. Además no solo se confirmaron con comercializar una impresora 3D, sino que además adelantaban servicios extras tales como un repositorio en la nube que permitiría a los usuarios enviar directamente diseños 3D desde cualquier dispositivo conectado a Internet para ser impresos.

Pero había un detalle muy importante que los creadores de Pirate 3D no tuvieron en cuenta, y es la puesta en producción de un producto para venta masiva. Pensado en frio podría parecer factible para cualquiera que domine esta tecnología y ya haya construido sus propios equipos o incluso comercializado los mismos. Supuestamente solo tendrían que aumentar la escala de los procesos que ya venían llevando a cabo para conseguir con ello incrementar la producción. Pero esto no resulta tan sencillo, hay que tener en cuenta que no solo se basa en un cambio de escalas, sino también de procesos, gestión, aprovisionamiento, comercialización, recursos humanos, etc.

Por eso un director de producción de cualquier factoría resulta fundamental para el buen funcionamiento de todos los departamentos y además suele estar muy bien pagado.

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¿Significa esto que los “Makers” están destinados únicamente a jugar con sus impresoras e investigar con ellas?

Si esta cuestión la hubiéramos tenido hace 15 años diría que si, pero con los medios de producción y distribución que tenemos hoy en día puedo afirmar que es posible, simplemente hay que cambiar el enfoque.

No es necesario que un grupo de personas centralice todos los procesos, estos se pueden distribuir entre pequeñas empresas o particulares que acaben cubriendo todas las necesidades sin por ello asumir riesgos millonarios. Además estas pueden llegar a ser mucho más eficaces que una gran factoría, ya que su reducido tamaño les posibilita realizar cambios de cualquier tipo en tiempos impensables para otra con un coste muy reducido.

Si quieres saber cómo hacerlo déjanos un comentario.

2018-07-09T15:50:33+00:00

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